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Foto: Walter Wlodarczyk

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Carne quemada
Nueva York, EE.UU.

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Permanezco retenido al suelo por una instalación de hierro y concreto diseñada a partir de la bandera nacional de Israel. La estructura limita los movimientos de mi cuerpo y reduce mi respiración y el flujo de oxígeno hacia mi cerebro. Cada cierto tiempo, una persona levanta las cadenas que obstruyen mi respiración, impidiendo que pierda la conciencia por falta de oxígeno.

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Carne quemada denuncia el genocidio que se está produciendo en Gaza desde octubre de 2023, perpetrado por el Estado de Israel con el respaldo de Estados Unidos.

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El Estado de Israel es responsable del encierro de la población de Gaza, que vive sitiada desde 2007. También del bombardeo indiscriminado contra la población civil —incluido el asesinato de más de 21.300 niños—, del desplazamiento forzado, del bloqueo de la ayuda humanitaria y de los alimentos, y del uso de la inanición como método de guerra. Además, de la destrucción sistemática de escuelas, hospitales e instalaciones médicas en Gaza.

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Finalmente, Carne quemada confronta el nacionalismo excluyente y la colonización de Palestina, transformando estas violencias políticas en una experiencia corporal que invita al espectador a reflexionar sobre la opresión, la necesidad de compasión y la vulnerabilidad del cuerpo.

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Durante 2025 presenté esta obra ante cinco instituciones artísticas; ninguna la produjo. Esto me llevó a realizarla en mi estudio, con la esperanza de que algún día pueda presentarse ante el público.
Agradecimientos especiales a Kevin Bonilla y Edna Sandoval.