CARLOS MARTIEL: DARK AGE (2026)
The 8th Floor, Nueva York, EE.UU.
Comisariada por Anjuli Nanda Diamond y George Bolster
17 de septiembre de 2026 – 30 de enero de 2027
Recepción de apertura:
17 de septiembre, 6–8 p. m.
Performances:
Dark Age, 19 de septiembre, 2 p. m.
Mano de hierro, 8 de octubre, 7 p. m.
Fear of Them, 10 de diciembre, 7 p. m.
The Shelley & Donald Rubin Foundation se complace en presentar Dark Age, una exposición individual del artista cubano de performance Carlos Martiel, que inaugura el 17 de septiembre de 2026 en The 8th Floor y estará abierta hasta el 30 de enero de 2027. El artista realizará tres nuevas performances para esta exposición experimental: Dark Age (19 de septiembre), Mano de hierro (Iron Hand) (8 de octubre) y Fear of Them (Miedo a ellos) (10 de diciembre). Además de estas presentaciones, la exposición incluirá documentación y material efímero relacionado con obras clave, así como una nueva serie de dibujos.
Dark Age aborda la temporalidad de la performance y la posibilidad de convertir esta forma de arte en algo estructural, permitiendo prolongar la manera en que los espectadores experimentan estos momentos fugaces. La documentación y presentación posteriores de Dark Age, Mano de hierro (Iron Hand) y Fear of Them se convertirán en obras por derecho propio, generando una presencia de archivo a medida que son producidas. Partiendo de obras fundamentales de los últimos años, que muestran el desarrollo y el desplazamiento de Martiel desde el uso exclusivo de su propio cuerpo en piezas como Lazos de Sangre (Bloodline), 2010, hacia la participación de miembros de su familia en Vaciamiento (Emptiness), 2024, su hermano participará en la nueva pieza Dark Age, 2026. El artista también pondrá en primer plano un elemento menos conocido de su práctica: un nuevo conjunto de dibujos titulado Metafísica del poder (Metaphysics of Power), un cuerpo de obra distinto de sus dibujos de performance.
Durante casi veinte años, Carlos Martiel se ha dedicado al arte de performance, presentando obras en diferentes lugares del mundo. La práctica de Martiel lleva con frecuencia su propio umbral de dolor y la duración corporal hasta su máxima expresión posible, confrontando y desestabilizando al espectador. Como afirma el artista en una entrevista con Coco Fusco, encargada para la exposición:
“Mi cuerpo es un archivo de mis performances; las cicatrices que he dibujado sobre él revelan el campo de batalla que mi alma ha tenido que atravesar en su viaje por este mundo. Estas cicatrices revelan historias continuas y sistemáticas de opresión que necesitan ser reexaminadas y que son ‘simbólicamente’ visibles para todos aquellos que desean observarlas con franqueza, a plena luz del día.”
Esta encarnación del dolor abarca las experiencias del cuerpo masculino negro, la disidencia sexual, el anti-negrismo, la identidad cubana/jamaiquina, la migración y los dilemas morales de ser humano en el siglo XXI. A lo largo de su práctica, Martiel plantea una pregunta sencilla y eterna sobre la humanidad: ¿todo se reduce a la violencia?
El cuerpo del artista funciona como sustituto de cada abuso infligido a otros seres humanos. Las performances de Martiel condensan conceptos de colonialismo, violencia sistémica y genocidio, obligando a los espectadores a dar testimonio y confrontar su propia complicidad. Su estoicismo sostenido obliga al público a enfrentarse a su propia relación con la política, la comunidad, la moral y el activismo.
Paradójicamente, la violencia dirigida hacia el interior en la obra de Carlos Martiel señala su creencia de que los seres humanos pueden evolucionar más allá de la violencia; existe un optimismo que implica que, como personas, podemos cambiar. Él considera que este es un momento importante para abrazar el papel del artista como activista. Martiel afirma:
“Alzar la voz en nombre de alguien que no puede alzar la suya es una responsabilidad. He viajado lo suficiente para aprender que el mundo entero es mi hogar y que siempre hay algo que me vincula con todos aquellos que lo comparten conmigo, independientemente del grado de conciencia que tengamos de ese hecho.”
Como también señala al hablar de Metafísica del poder (Metaphysics of Power), “se aproxima una revolución del amor”.











